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Esto va a curar el cáncer. Pero quizás nos mate a todos.

Salió en todos los medios de la última semana: Jacob Coxon, ex-empleado de Anthropic, renunció y se fue advirtiendo que la inteligencia artificial es un riesgo para la existencia de la humanidad.
Evan Hubinger, otro investigador que sigue adentro, dice en voz alta que hay más del 10% de probabilidad a que la IA nos extinga en la próxima década... Eso es más de lo que le pondrías a que se te pinche una goma este año, y estamos hablando de la extinción de la especie.
Y arriba de todo Dario Amodei, CEO de Anthropic, hablando de las dos películas a la vez. Por un lado te promete que esto va a acelerar el crecimiento como nunca, va a traer abundancia, transformar la medicina y hacernos inmortales. Pero por el otro pide "pace the frontier", frenar un poco el avance de las capacidades para que la seguridad llegue a tiempo.
O sea: esto es tan increíblemente poderoso que da miedo, así que vayamos despacio con lo increíblemente poderoso que te estoy vendiendo.
Puede ser sincero y probablemente lo sea. Pero fijate en un detalle: la advertencia sobre el peligro es el mejor spot publicitario que el producto podría comprar.
Decir "esto podría matarnos" es también decir, con otras palabras, "mirá el monstruo que estoy fabricando". El miedo no contradice la promesa de valor, al contrario, la infla. Es un riesgo increíblemente conveniente.
¿Y por qué conviene tanto? Porque los mercados no pagan por lo que una tecnología produce hoy, pagan por lo que creen que va a producir en veinte años.
Solo para ponernos en contexto, Goldman Sachs calcula que la inversión global en IA va a estar cerca de un trillón de dólares este año. Repito: un trillón.
Ahora busca esa cantidad absurda de dinero en la productividad de las empresas. NO está.
La paradoja de la productividad de la IA
No hago esta reflexión porque soy detractor de la tecnología, al contrario debo ser de las personas más tecno-optimistas y aceleracionistas. Pero hay un estudio de este año, sobre casi 750 ejecutivos, que le puso nombre al fenómeno: la paradoja de productividad de la IA.
Los ejecutivos sienten que la IA les mejoró la productividad enormemente. Cuando los investigadores van a inferir esa mejora de verdad, en el revenue y en el empleo, encuentran bastante menos. La sensación va por un lado y los números por otro.
Lo raro es que ya vivimos esta escena. En los ochenta las computadoras estaban en cada escritorio del planeta y la productividad no se movía. Treinta años después estamos viendo el remake.
Las computadoras cambiaron el mundo, pero tardaron mucho más de lo que pensábamos. Con la industria blockchain también vimos algo parecido muy recientemente. Con la IA puede pasar lo mismo.
Y no hay fraude en el medio. Lo que hay es que mezclamos dos preguntas que parecen la misma pero no lo son. Una es qué puede hacer un modelo y la otra es cuánto dinero te está haciendo ganar.
Que Claude programe seis horas seguidas o se lea diez mil documentos en una tarde, eso es capacidad, y es real, y muy impresionante...
Pero de la capacidad al resultado hay un viaje largo y desabrido. La herramienta tiene que adoptarse, después tiene que cambiar un proceso, después la gente tiene que cambiar cómo trabaja de verdad, y recién ahí, si todo salió bien, aparece un número que mueve el negocio.
Por eso pueden pasar las dos cosas al mismo tiempo sin que nadie mienta: la IA volando a una velocidad exponencial y la productividad de tu empresa moviéndose apenas. El mercado se puede dar el lujo de valuar la promesa a veinte años. Pero para ti, que tienes que cerrar el mes, la historia es diferente.
Menos promesas y más resultados
Y lo que de verdad me preocupa, es que la misma confusión que infla el trillón de dólares se está metiendo, calladita, en los tableros de resultados de las empresas.
Viene un gerente de tu empresa y te dice:
Que implementó 25 agentes.
Que el 70% de la gente usa Copilot.
Que generó 150.000 prompts.
Que ahorró 20.000 horas.
Todo puede ser cierto y ninguna de esas frases te dice si ganaste un dólar más. Ahorraste horas pero sigues teniendo los mismos costos, entregas la misma cantidad de productos y recibes la misma cantidad de dinero de tus clientes.
Es el error que vemos siempre en nuestros clientes (antes de ser nuestros clientes) el de aplaudir lo que hiciste en vez de mirar lo que lograste: "implementar IA en el 80% de los procesos comerciales" es una actividad disfrazada de logro.
Si esto funciona de verdad, ¿qué tendría que cambiar en el negocio?
Bajar el ciclo de venta de 14 a 7 días.
Subir la conversión del 22 al 28.
Levantar 15% la facturación por vendedor.
Recortar 20% el costo por operación.
Después discutimos cuánto de esa mejora la trajo la IA y cuánto fue otra cosa, pero al menos estás midiendo valor y no fanatización tecnológica.
No solo se trata de que tan inteligente va a llegar a ser la IA, sino de cuánto esa inteligencia se traduce en dinero o en tiempo.
El trillón de dólares puede estar perfectamente justificado por lo que la IA va a hacer mañana. Pero si quieres saber si te está transformando la empresa hoy, tienes que dejar de mirar la promesa y empezar a mirar el resultado.
Que es, básicamente, lo que hacemos en Master Me Up: sacarle a la IA el disfraz de PowerPoint y obligarla a mover un número que te importa. Definir el resultado antes de tocar la herramienta, separar capacidad de impacto, expectativa de evidencia, actividad de logro. Sin romanticismos.
Porque el trillón ya lo pusimos. La productividad, todavía, hay que ir a buscarla.
Salió en todos los medios de la última semana: Jacob Coxon, ex-empleado de Anthropic, renunció y se fue advirtiendo que la inteligencia artificial es un riesgo para la existencia de la humanidad.
Evan Hubinger, otro investigador que sigue adentro, dice en voz alta que hay más del 10% de probabilidad a que la IA nos extinga en la próxima década... Eso es más de lo que le pondrías a que se te pinche una goma este año, y estamos hablando de la extinción de la especie.
Y arriba de todo Dario Amodei, CEO de Anthropic, hablando de las dos películas a la vez. Por un lado te promete que esto va a acelerar el crecimiento como nunca, va a traer abundancia, transformar la medicina y hacernos inmortales. Pero por el otro pide "pace the frontier", frenar un poco el avance de las capacidades para que la seguridad llegue a tiempo.
O sea: esto es tan increíblemente poderoso que da miedo, así que vayamos despacio con lo increíblemente poderoso que te estoy vendiendo.
Puede ser sincero y probablemente lo sea. Pero fijate en un detalle: la advertencia sobre el peligro es el mejor spot publicitario que el producto podría comprar.
Decir "esto podría matarnos" es también decir, con otras palabras, "mirá el monstruo que estoy fabricando". El miedo no contradice la promesa de valor, al contrario, la infla. Es un riesgo increíblemente conveniente.
¿Y por qué conviene tanto? Porque los mercados no pagan por lo que una tecnología produce hoy, pagan por lo que creen que va a producir en veinte años.
Solo para ponernos en contexto, Goldman Sachs calcula que la inversión global en IA va a estar cerca de un trillón de dólares este año. Repito: un trillón.
Ahora busca esa cantidad absurda de dinero en la productividad de las empresas. NO está.
La paradoja de la productividad de la IA
No hago esta reflexión porque soy detractor de la tecnología, al contrario debo ser de las personas más tecno-optimistas y aceleracionistas. Pero hay un estudio de este año, sobre casi 750 ejecutivos, que le puso nombre al fenómeno: la paradoja de productividad de la IA.
Los ejecutivos sienten que la IA les mejoró la productividad enormemente. Cuando los investigadores van a inferir esa mejora de verdad, en el revenue y en el empleo, encuentran bastante menos. La sensación va por un lado y los números por otro.
Lo raro es que ya vivimos esta escena. En los ochenta las computadoras estaban en cada escritorio del planeta y la productividad no se movía. Treinta años después estamos viendo el remake.
Las computadoras cambiaron el mundo, pero tardaron mucho más de lo que pensábamos. Con la industria blockchain también vimos algo parecido muy recientemente. Con la IA puede pasar lo mismo.
Y no hay fraude en el medio. Lo que hay es que mezclamos dos preguntas que parecen la misma pero no lo son. Una es qué puede hacer un modelo y la otra es cuánto dinero te está haciendo ganar.
Que Claude programe seis horas seguidas o se lea diez mil documentos en una tarde, eso es capacidad, y es real, y muy impresionante...
Pero de la capacidad al resultado hay un viaje largo y desabrido. La herramienta tiene que adoptarse, después tiene que cambiar un proceso, después la gente tiene que cambiar cómo trabaja de verdad, y recién ahí, si todo salió bien, aparece un número que mueve el negocio.
Por eso pueden pasar las dos cosas al mismo tiempo sin que nadie mienta: la IA volando a una velocidad exponencial y la productividad de tu empresa moviéndose apenas. El mercado se puede dar el lujo de valuar la promesa a veinte años. Pero para ti, que tienes que cerrar el mes, la historia es diferente.
Menos promesas y más resultados
Y lo que de verdad me preocupa, es que la misma confusión que infla el trillón de dólares se está metiendo, calladita, en los tableros de resultados de las empresas.
Viene un gerente de tu empresa y te dice:
Que implementó 25 agentes.
Que el 70% de la gente usa Copilot.
Que generó 150.000 prompts.
Que ahorró 20.000 horas.
Todo puede ser cierto y ninguna de esas frases te dice si ganaste un dólar más. Ahorraste horas pero sigues teniendo los mismos costos, entregas la misma cantidad de productos y recibes la misma cantidad de dinero de tus clientes.
Es el error que vemos siempre en nuestros clientes (antes de ser nuestros clientes) el de aplaudir lo que hiciste en vez de mirar lo que lograste: "implementar IA en el 80% de los procesos comerciales" es una actividad disfrazada de logro.
Si esto funciona de verdad, ¿qué tendría que cambiar en el negocio?
Bajar el ciclo de venta de 14 a 7 días.
Subir la conversión del 22 al 28.
Levantar 15% la facturación por vendedor.
Recortar 20% el costo por operación.
Después discutimos cuánto de esa mejora la trajo la IA y cuánto fue otra cosa, pero al menos estás midiendo valor y no fanatización tecnológica.
No solo se trata de que tan inteligente va a llegar a ser la IA, sino de cuánto esa inteligencia se traduce en dinero o en tiempo.
El trillón de dólares puede estar perfectamente justificado por lo que la IA va a hacer mañana. Pero si quieres saber si te está transformando la empresa hoy, tienes que dejar de mirar la promesa y empezar a mirar el resultado.
Que es, básicamente, lo que hacemos en Master Me Up: sacarle a la IA el disfraz de PowerPoint y obligarla a mover un número que te importa. Definir el resultado antes de tocar la herramienta, separar capacidad de impacto, expectativa de evidencia, actividad de logro. Sin romanticismos.
Porque el trillón ya lo pusimos. La productividad, todavía, hay que ir a buscarla.

