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Qué medir en las áreas que dicen que no se pueden medir

¿Cuantás veces paso por tu cabeza la idea de que OKRs no se puede utilizar en todas las áreas de una empresa?
“Administración no se puede medir” es lo primero que suena tras hacer el intento de definir sus primeros objetivos y los resultados para hacerlos medibles.
Hoy te voy a dejar cinco indicadores para medir el área que casi todas las empresas dan por imposible de medir. También te dejo un método de tres preguntas para hacer lo mismo con cualquier otra área de soporte.
La frase repetida
Si alguna vez intentaste ponerle objetivos a administración, seguro escuchaste algo cómo: “Nosotros somos soporte. Lo nuestro no se puede medir.”
Y suena razonable. Porque administración no vende, no fabrica y no tiene un tablero de ventas que mirar cada lunes. Su trabajo es que todo funcione, pero cuando todo funciona, nadie lo nota.
El problema es que esa frase es falsa.
Si un área no se puede medir, en realidad nadie sabe para qué existe. Y un área que no sabe para qué existe hace lo único que puede hacer: estar ocupada en muchas cosas que no mueven la aguja del crecimiento.
Actividad no es resultado
Pregúntale a cualquier equipo de administración qué hizo este mes y te va a dar una lista larga: facturas cargadas, pagos procesados, conciliaciones, reportes enviados.
Todo eso es actividad. Y es necesaria, pero no te dice si el área funciona mejor que ayer. No te indica si hay movimiento.
Un equipo puede cargar mil facturas y aun así tener a la dirección decidiendo con números de hace dos meses. Puede procesar todos los pagos y aun así tener molestos a los proveedores clave porque cobran tarde.
La pregunta no es qué hace administración: sino qué produce.
Tres preguntas para encontrar qué medir
¿Quién es tu cliente interno? En administración suelen ser la dirección, los proveedores, el equipo comercial y el resto de las áreas.
¿Qué le prometes? Números confiables a tiempo, pagos en fecha, cobros que entran y facturas sin errores.
¿Cómo se nota cuando fallas? Ese es el indicador. Lo que duele cuando sale mal es lo mismo que hay que medir cuando sale bien.
Cinco indicadores para administración
Días para cerrar el mes: Cuántos días después de fin de mes tiene la dirección los números reales. Si son veinte, decides con información vieja.
Días promedio de cobro: Cuánto tarda en entrar el dinero que ya facturaste. Mueve tu caja más que muchas ventas nuevas.
Facturas emitidas sin error: Cada refacturación es tiempo perdido y un cliente que paga más tarde.
Pagos a proveedores en fecha: El indicador que nadie mira hasta que un proveedor clave deja de entregar.
Tiempo de respuesta a un pedido de información: Cuánto tarda la dirección en recibir un dato que pidió. Te dice si administración es un cuello de botella o una palanca.
No necesitas los cinco. Elige los dos o tres que más duelen hoy y empieza por ahí.
La tendencia en empresas de aún baja profesionalización en gestión por objetivos es medir lo fácil en lugar de lo importante: “Cantidad de facturas cargadas” es facilísimo de medir y no le importa a nadie.
Además, estos indicadores sugeridos no son para vigilar al equipo. Son para que el equipo sepa si está haciendo bien las cosas sin esperar a que alguien se lo diga. Un área que conoce sus números propone mejoras sola. Y un área que no los conoce solo espera instrucciones.
El mismo método para otras áreas
En recursos humanos, la pregunta no es cuántas entrevistas hiciste. Es cuántos días tarda en cubrirse una vacante y cuántas personas se van en sus primeros 90 días.
En legal, no es cuántos contratos revisaste, sino cuántos días tarda un contrato en salir.
La lógica siempre es la misma: no importa lo que el área hace, sino lo que destraba.
Cuando cada área sabe qué produce y lo mide, deja de depender de que alguien desde arriba le diga si lo está haciendo bien. Ese es el paso que separa a una empresa que ejecuta sola de una que necesita a su dueño en cada decisión.
Si quieres ver cómo se vería esto en tu empresa, agenda una conversación con nuestro equipo.
¿Cuantás veces paso por tu cabeza la idea de que OKRs no se puede utilizar en todas las áreas de una empresa?
“Administración no se puede medir” es lo primero que suena tras hacer el intento de definir sus primeros objetivos y los resultados para hacerlos medibles.
Hoy te voy a dejar cinco indicadores para medir el área que casi todas las empresas dan por imposible de medir. También te dejo un método de tres preguntas para hacer lo mismo con cualquier otra área de soporte.
La frase repetida
Si alguna vez intentaste ponerle objetivos a administración, seguro escuchaste algo cómo: “Nosotros somos soporte. Lo nuestro no se puede medir.”
Y suena razonable. Porque administración no vende, no fabrica y no tiene un tablero de ventas que mirar cada lunes. Su trabajo es que todo funcione, pero cuando todo funciona, nadie lo nota.
El problema es que esa frase es falsa.
Si un área no se puede medir, en realidad nadie sabe para qué existe. Y un área que no sabe para qué existe hace lo único que puede hacer: estar ocupada en muchas cosas que no mueven la aguja del crecimiento.
Actividad no es resultado
Pregúntale a cualquier equipo de administración qué hizo este mes y te va a dar una lista larga: facturas cargadas, pagos procesados, conciliaciones, reportes enviados.
Todo eso es actividad. Y es necesaria, pero no te dice si el área funciona mejor que ayer. No te indica si hay movimiento.
Un equipo puede cargar mil facturas y aun así tener a la dirección decidiendo con números de hace dos meses. Puede procesar todos los pagos y aun así tener molestos a los proveedores clave porque cobran tarde.
La pregunta no es qué hace administración: sino qué produce.
Tres preguntas para encontrar qué medir
¿Quién es tu cliente interno? En administración suelen ser la dirección, los proveedores, el equipo comercial y el resto de las áreas.
¿Qué le prometes? Números confiables a tiempo, pagos en fecha, cobros que entran y facturas sin errores.
¿Cómo se nota cuando fallas? Ese es el indicador. Lo que duele cuando sale mal es lo mismo que hay que medir cuando sale bien.
Cinco indicadores para administración
Días para cerrar el mes: Cuántos días después de fin de mes tiene la dirección los números reales. Si son veinte, decides con información vieja.
Días promedio de cobro: Cuánto tarda en entrar el dinero que ya facturaste. Mueve tu caja más que muchas ventas nuevas.
Facturas emitidas sin error: Cada refacturación es tiempo perdido y un cliente que paga más tarde.
Pagos a proveedores en fecha: El indicador que nadie mira hasta que un proveedor clave deja de entregar.
Tiempo de respuesta a un pedido de información: Cuánto tarda la dirección en recibir un dato que pidió. Te dice si administración es un cuello de botella o una palanca.
No necesitas los cinco. Elige los dos o tres que más duelen hoy y empieza por ahí.
La tendencia en empresas de aún baja profesionalización en gestión por objetivos es medir lo fácil en lugar de lo importante: “Cantidad de facturas cargadas” es facilísimo de medir y no le importa a nadie.
Además, estos indicadores sugeridos no son para vigilar al equipo. Son para que el equipo sepa si está haciendo bien las cosas sin esperar a que alguien se lo diga. Un área que conoce sus números propone mejoras sola. Y un área que no los conoce solo espera instrucciones.
El mismo método para otras áreas
En recursos humanos, la pregunta no es cuántas entrevistas hiciste. Es cuántos días tarda en cubrirse una vacante y cuántas personas se van en sus primeros 90 días.
En legal, no es cuántos contratos revisaste, sino cuántos días tarda un contrato en salir.
La lógica siempre es la misma: no importa lo que el área hace, sino lo que destraba.
Cuando cada área sabe qué produce y lo mide, deja de depender de que alguien desde arriba le diga si lo está haciendo bien. Ese es el paso que separa a una empresa que ejecuta sola de una que necesita a su dueño en cada decisión.
Si quieres ver cómo se vería esto en tu empresa, agenda una conversación con nuestro equipo.

