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Cómo integrar KPIs y OKRs sin volver loco a tu equipo

Muchos equipos se pierden entre KPI's y sus objetivos OKR's.

Algunos miden todo lo que se mueve y viven en dashboards infinitos.

Otros cambian el rumbo cada trimestre, sumando nuevos objetivos sin mirar qué pasó con los anteriores.

¿El resultado? Tableros llenos de números, reuniones sin foco y un equipo que siente que siempre está corriendo pero nunca sabe muy bien hacia dónde.

La clave no es sumar más métricas, sino tener una arquitectura clara:

  • KPIs: Son las constantes vitales del negocio. Lo que te dice si la operación está sana. Ejemplos: ventas mensuales, satisfacción del cliente, margen, tickets resueltos, rotación de personal.

  • OKRs: Son el vector de cambio. Expresan qué querés que sea diferente en 3 meses. Ejemplos: "Reducir devoluciones del 10% al 5%" o "Mejorar la satisfacción en caja de 7 a 9 puntos".

Cuando se mezclan, aparecen problemas típicos:

  • OKRs que en realidad son listas de KPIs.

  • KPIs que se cambian cada trimestre como si fueran modas.

  • Equipos que no entienden por qué corren detrás de un objetivo si los indicadores de salud están en verde.


¿Cómo integrarlos sin enloquecer al equipo?

Pensalo en tres capas muy simples:

  1. Salud del negocio (KPIs): Números que no pueden fallar. Si algo se prende fuego acá, todo lo demás pasa a segundo plano.

  2. Foco de cambio (OKRs): 1–3 objetivos concretos por equipo para el trimestre. No más. Son la gran apuesta de mejora.

  3. Iniciativas y proyectos: Acciones que el equipo ejecuta semana a semana para mover los OKRs y, en consecuencia, los KPIs.

Iniciativas → mueven OKRs → que impactan KPIs.

Esta secuencia parece obvia, pero es donde se desordena la mayoría.

Cómo diseñar OKRs usando KPIs (sin mezclarlos)

Un patrón práctico:

  • Cada Objetivo describe un cambio cualitativo claro: algo que hoy no pasa y querés que pase.

  • Cada Resultado Clave traduce ese cambio en 2–4 resultados medibles.

  • Los KPIs relevantes acompañan como contexto: no forman parte del OKR, pero te dicen si lo que estás haciendo tiene sentido para el negocio. A veces un KR coincide con la métrica del KPI. Y a veces no.

Ejemplo (empresa de retail):

  • Objetivo: Lograr que la mayoría de los clientes completen su compra sin ayuda en tienda.

  • Resultados Clave:

    • Aumentar del 40% al 70% las compras finalizadas sin asistencia en caja.

    • Reducir de 6 a 3 las consultas promedio por cliente en el sector de atención.


  • KPIs relacionados:

    • Ventas mensuales.

    • Satisfacción post-compra.

    • Tasa de devoluciones.

Así el equipo entiende qué está intentando cambiar, cómo lo va a medir en el trimestre y qué indicadores de salud tiene que seguir mirando para no romper el negocio mientras experimenta.


Rituales simples para que esto viva semana a semana

  • Revisión de KPIs (10 minutos semanales): un vistazo rápido al tablero para detectar si hay algún indicador en rojo.

  • Reunión de foco por OKRs (30 minutos a 1 hora): revisar avances, ajustar iniciativas y decidir qué se hace distinto esta semana.

Cuando el equipo distingue entre salud y apuesta, las conversaciones se ordenan, las reuniones son más cortas y las decisiones más claras.

En resumen: usá los KPIs para cuidar el negocio y los OKRs para transformarlo, y conectalos a través de pocas iniciativas concretas que el equipo pueda ejecutar sin volverse loco.

Si necesitas ayuda para poner todo esto en marcha, esto es lo que hacemos.

Muchos equipos se pierden entre KPI's y sus objetivos OKR's.

Algunos miden todo lo que se mueve y viven en dashboards infinitos.

Otros cambian el rumbo cada trimestre, sumando nuevos objetivos sin mirar qué pasó con los anteriores.

¿El resultado? Tableros llenos de números, reuniones sin foco y un equipo que siente que siempre está corriendo pero nunca sabe muy bien hacia dónde.

La clave no es sumar más métricas, sino tener una arquitectura clara:

  • KPIs: Son las constantes vitales del negocio. Lo que te dice si la operación está sana. Ejemplos: ventas mensuales, satisfacción del cliente, margen, tickets resueltos, rotación de personal.

  • OKRs: Son el vector de cambio. Expresan qué querés que sea diferente en 3 meses. Ejemplos: "Reducir devoluciones del 10% al 5%" o "Mejorar la satisfacción en caja de 7 a 9 puntos".

Cuando se mezclan, aparecen problemas típicos:

  • OKRs que en realidad son listas de KPIs.

  • KPIs que se cambian cada trimestre como si fueran modas.

  • Equipos que no entienden por qué corren detrás de un objetivo si los indicadores de salud están en verde.


¿Cómo integrarlos sin enloquecer al equipo?

Pensalo en tres capas muy simples:

  1. Salud del negocio (KPIs): Números que no pueden fallar. Si algo se prende fuego acá, todo lo demás pasa a segundo plano.

  2. Foco de cambio (OKRs): 1–3 objetivos concretos por equipo para el trimestre. No más. Son la gran apuesta de mejora.

  3. Iniciativas y proyectos: Acciones que el equipo ejecuta semana a semana para mover los OKRs y, en consecuencia, los KPIs.

Iniciativas → mueven OKRs → que impactan KPIs.

Esta secuencia parece obvia, pero es donde se desordena la mayoría.

Cómo diseñar OKRs usando KPIs (sin mezclarlos)

Un patrón práctico:

  • Cada Objetivo describe un cambio cualitativo claro: algo que hoy no pasa y querés que pase.

  • Cada Resultado Clave traduce ese cambio en 2–4 resultados medibles.

  • Los KPIs relevantes acompañan como contexto: no forman parte del OKR, pero te dicen si lo que estás haciendo tiene sentido para el negocio. A veces un KR coincide con la métrica del KPI. Y a veces no.

Ejemplo (empresa de retail):

  • Objetivo: Lograr que la mayoría de los clientes completen su compra sin ayuda en tienda.

  • Resultados Clave:

    • Aumentar del 40% al 70% las compras finalizadas sin asistencia en caja.

    • Reducir de 6 a 3 las consultas promedio por cliente en el sector de atención.


  • KPIs relacionados:

    • Ventas mensuales.

    • Satisfacción post-compra.

    • Tasa de devoluciones.

Así el equipo entiende qué está intentando cambiar, cómo lo va a medir en el trimestre y qué indicadores de salud tiene que seguir mirando para no romper el negocio mientras experimenta.


Rituales simples para que esto viva semana a semana

  • Revisión de KPIs (10 minutos semanales): un vistazo rápido al tablero para detectar si hay algún indicador en rojo.

  • Reunión de foco por OKRs (30 minutos a 1 hora): revisar avances, ajustar iniciativas y decidir qué se hace distinto esta semana.

Cuando el equipo distingue entre salud y apuesta, las conversaciones se ordenan, las reuniones son más cortas y las decisiones más claras.

En resumen: usá los KPIs para cuidar el negocio y los OKRs para transformarlo, y conectalos a través de pocas iniciativas concretas que el equipo pueda ejecutar sin volverse loco.

Si necesitas ayuda para poner todo esto en marcha, esto es lo que hacemos.

Muchos equipos se pierden entre KPI's y sus objetivos OKR's.

Algunos miden todo lo que se mueve y viven en dashboards infinitos.

Otros cambian el rumbo cada trimestre, sumando nuevos objetivos sin mirar qué pasó con los anteriores.

¿El resultado? Tableros llenos de números, reuniones sin foco y un equipo que siente que siempre está corriendo pero nunca sabe muy bien hacia dónde.

La clave no es sumar más métricas, sino tener una arquitectura clara:

  • KPIs: Son las constantes vitales del negocio. Lo que te dice si la operación está sana. Ejemplos: ventas mensuales, satisfacción del cliente, margen, tickets resueltos, rotación de personal.

  • OKRs: Son el vector de cambio. Expresan qué querés que sea diferente en 3 meses. Ejemplos: "Reducir devoluciones del 10% al 5%" o "Mejorar la satisfacción en caja de 7 a 9 puntos".

Cuando se mezclan, aparecen problemas típicos:

  • OKRs que en realidad son listas de KPIs.

  • KPIs que se cambian cada trimestre como si fueran modas.

  • Equipos que no entienden por qué corren detrás de un objetivo si los indicadores de salud están en verde.


¿Cómo integrarlos sin enloquecer al equipo?

Pensalo en tres capas muy simples:

  1. Salud del negocio (KPIs): Números que no pueden fallar. Si algo se prende fuego acá, todo lo demás pasa a segundo plano.

  2. Foco de cambio (OKRs): 1–3 objetivos concretos por equipo para el trimestre. No más. Son la gran apuesta de mejora.

  3. Iniciativas y proyectos: Acciones que el equipo ejecuta semana a semana para mover los OKRs y, en consecuencia, los KPIs.

Iniciativas → mueven OKRs → que impactan KPIs.

Esta secuencia parece obvia, pero es donde se desordena la mayoría.

Cómo diseñar OKRs usando KPIs (sin mezclarlos)

Un patrón práctico:

  • Cada Objetivo describe un cambio cualitativo claro: algo que hoy no pasa y querés que pase.

  • Cada Resultado Clave traduce ese cambio en 2–4 resultados medibles.

  • Los KPIs relevantes acompañan como contexto: no forman parte del OKR, pero te dicen si lo que estás haciendo tiene sentido para el negocio. A veces un KR coincide con la métrica del KPI. Y a veces no.

Ejemplo (empresa de retail):

  • Objetivo: Lograr que la mayoría de los clientes completen su compra sin ayuda en tienda.

  • Resultados Clave:

    • Aumentar del 40% al 70% las compras finalizadas sin asistencia en caja.

    • Reducir de 6 a 3 las consultas promedio por cliente en el sector de atención.


  • KPIs relacionados:

    • Ventas mensuales.

    • Satisfacción post-compra.

    • Tasa de devoluciones.

Así el equipo entiende qué está intentando cambiar, cómo lo va a medir en el trimestre y qué indicadores de salud tiene que seguir mirando para no romper el negocio mientras experimenta.


Rituales simples para que esto viva semana a semana

  • Revisión de KPIs (10 minutos semanales): un vistazo rápido al tablero para detectar si hay algún indicador en rojo.

  • Reunión de foco por OKRs (30 minutos a 1 hora): revisar avances, ajustar iniciativas y decidir qué se hace distinto esta semana.

Cuando el equipo distingue entre salud y apuesta, las conversaciones se ordenan, las reuniones son más cortas y las decisiones más claras.

En resumen: usá los KPIs para cuidar el negocio y los OKRs para transformarlo, y conectalos a través de pocas iniciativas concretas que el equipo pueda ejecutar sin volverse loco.

Si necesitas ayuda para poner todo esto en marcha, esto es lo que hacemos.